Vaya tela.
Bueno, pues ha acabado la semana apocalíptica. Sinceramente no creí que fuera a sobrevivir (aunque dudo mucho que a mi estado actual se le considere sobrevivir). Ya no recuerdo la última vez que dormí más de tres horas...y todo para nada, porque todo lo que había que hacer me ha salido horriblemente mal. Pero como se suele decir, mañana será otro día.
En realidad no sé qué escribir, pero es que me faltan muchos textos y tengo que rellenar (creo que no debería decir estas cosas en público...). ¡Corre Marilia, di algo inteligente!
Me da que definitivamente no me voy a presentar al examen. Me da rabia, porque básicamente no me presento porque soy una cobarde y porque tampoco quiero ganarme el odio del universo (sí, soy consciente que queda repelente querer subir a 9 en esta asignatura). La cosa es que de las seis asignaturas que tenemos, sé que apruebo tres, pero las otras tres tengo muy en duda el aprobado. Y en tercero hay una hermoso y perfecto intercambio en Los Ángeles (¡Universial Studios!) que tiene escrita mi nombre y no os hacéis una idea de cuánto la quiero. Así que mis únicas oportunidades es sacar buena nota en lo que más o menos creo que puedo. En mi colegio siempre me machacaron mucho con lengua y literatura (en cambio en ciencias era una patata de colegio, y yo voy y me meto a ciencias...), y yo siempre fui una nazi de la lengua. Pero no me veo capaz de sacar más de un 8. O sí. No, no. Ya me callo.
Bueno, pedazo post acabo de soltar, interesante donde los haya. Una matrícula me merezco. O dos.
Y ahora con vuestro permiso, voy a echarme una buena siesta.
¡Buen fin de semana!
